Amoríos en líneaKerby Anderson
El atractivo de las ciberrelaciones
La Internet se está volviendo un caldo de cultivo para el adulterio, según varios expertos que trazan el patrón de las aventuras extramatrimoniales. Así que hablaremos del fenómeno de los amoríos en línea.
Peggy Vaughn es la autora de The Monogamy Myth (El mito de la monogamia), y trabaja también como experta de America Online en problemas causados por la infidelidad. Ella predice que "un papel de Internet en el futuro será como fuente de aventuras amorosas". Está escribiendo su segundo libro sobre el tema del adulterio, y dice que podría basar la mitad de su libro solo en cartas que recibe de personas que iniciaron un amorío en línea.{1}
Un amorío en línea (o ciberamorío) es una comunicación íntima o sexualmente explícita entre una persona casada y otra persona que no es su cónyuge, que tiene lugar en Internet. En general, esta comunicación tiene lugar a través de un servicio en línea, como America Online o Compuserve. Los participantes suelen concurrir a una sala de "chat" para comenzar una conversación grupal, y luego pasan a un modo de conversación uno a uno. Las categorías de las salas de chat van de "soltero y a gusto" a "casado y coqueteando" o "desnudo frente al teclado".
Las mujeres de una sala de chat suelen sorprenderse de lo que se desarrolla en un período relativamente corto de tiempo. Al principio, la conversación es estimulante, con cierto coqueteo. Sin embargo, las mujeres se ven confrontadas rápidamente con preguntas y comentarios cada vez más sexuales. Aun cuando los comentarios no se vuelvan personales, las mujeres pronto se encuentran compartiendo información íntima acerca de ellas y sus relaciones que nunca compartirían en persona con alguien. Peggy Vaughn dice: "Madres de su casa en salas de chat están compartiendo todo este material personal que ocultan de sus parejas". Encuentra que la intensidad de las relaciones en línea de las mujeres puede "escalar rápidamente a pensar que han encontrado un alma gemela".
Los amoríos en línea difieren de los amoríos del mundo físico en algunas cosas, pero son similares en otras. Los ciberamoríos están basados en la comunicación escrita, donde una persona puede sentirse más libre para expresarse anónimamente que en persona. Frecuentemente, la comunicación se vuelve sexualmente gráfica y pervertida, de formas que tal vez no ocurriría si una persona real estuviera escuchando esos comentarios y pudiera actuar en consecuencia. Los participantes de un amorío en línea a menudo cuentan la historia de su vida y sus secretos más recónditos. También crean un nuevo personaje, se vuelven sexualmente aventureros y simulan ser diferentes de lo que son.
La simulación es un tema importante en los ciberamoríos. Los hombres dicen ser profesionales (médicos, abogados) que hacen ejercicios diariamente en el gimnasio. Y todos dicen que si su esposa supliera sus necesidades no estarían de compras por sexo en Internet. Las mujeres dicen ser delgadas, atractivas sexualmente y aventureras. El anonimato de Internet les permite divulgar (o aun crear) sus fantasías más alocadas. De hecho, la conversación franca y el flirteo dan grandes dividendos en la cantidad de hombres en una sala de chat que quieren hablar y encontrarse con ellas.
Así como Internet se ha convertido en una nueva fuente de pornografía para muchos, también parece haberse convertido en una nueve fuente de aventuras amorosas. Las relaciones en línea suelen cruzar el límite dejando una estela de dolor, congoja y también divorcio. Aun cuando estos amoríos en línea no involucren el sexo, pueden ser muy intensos y amenazar igualmente un matrimonio.
Estadísticas actuales sobre el adulterio
En un artículo anterior, hablé de algunas de las estadísticas relacionadas con el adulterio. Antes de seguir adelante, déjeme actualizarle algunos de esas cifras con una multitud de estudios que llegan, todos, a conclusiones similares.
Una conclusión es que el adulterio se está volviendo más frecuente, y los investigadores están encontrando que las mujeres tienen la misma probabilidad que los hombres de tener un amorío. Un estudio de 1983 encontró que el 29 por ciento de las personas casadas de menos de 25 años de edad había tenido una aventura amorosa, sin ninguna diferencia estadística entre la cantidad de hombres y mujeres que escogieron ser infieles a sus cónyuges cuando eran jóvenes.{2} En comparación, sólo el 9 por ciento de los cónyuges en la década de 1950 debajo de 25 años había participado en sexo extramatrimonial. Otro estudio llegó a la conclusión de que a los 40 años de edad entre el 50 y el 55 por ciento de los esposos, y entre el 45 y el 55 por ciento de las esposas, participan en un amorío extramatrimonial.{3}
Las aventuras amorosas suelen ser más que un evento de una sola vez. Un estudio de 1987 encuestó a 200 hombres y mujeres y encontró que sus amoríos duraban, en promedio, dos años.{4} De hecho, los amoríos pasan por transiciones a lo largo del tiempo. Pueden comenzar como relaciones románticas, sexuales o emocionales, y pueden convertirse en amistades íntimas. Las aventuras amorosoas que se transforman en amistades pueden durar décadas o toda la vida.
Los amoríos en línea difieren de otros amoríos en que pueden no involucrar un componente físico, pero el apego emocional sigue estando. Los amoríos en línea se desarrollan por la doble atracción de la atención y el anonimato. Alguien que ha sido ignorado por un cónyuge (o al menos percibe que ha sido ignorado) de pronto se convierte en el centro de la atención en una sala de chat o en un intercambio de e-mails uno a uno. Una mujer lo encuentra emocionante, hasta intoxicante, que todos estos hombres quieran hablar con ella. Y están ansiosos de escuchar lo que ella dice y necesita.
El anonimato alimenta esta intoxicación, porque la persona en el otro extremo de este ciberamorío es desconocida. Él o ella puede ser tan hermoso/a e inteligente como usted pueda imaginarla en sus sueños. La fantasía es alimentada por la falta de información y el anonimato. Nadie en ciberlandia tiene mal aliento, calvicie, "salvavidas" abdominales, o mal humor. El sexo es el mejor que usted pueda imaginar. Los hombres son cálidos, sensibles, amables y comunicativos. Las mujeres, osadas, sensuales y eróticas.
¿Es todo esto demasiado bueno para ser verdad? Por supuesto. Los ciberamoríos son solo fantasía. En general, cuando se encuentran los ciberamantes, hay una gran decepción. Ninguna persona real puede competir con un amante de ensoñación. Ningún matrimonio puede competir con un ciberamorío. Pero, también, un amorío en línea no puede competir realmente con una verdadera relación que brinda amistad real e intimidad marital.
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Traducción: Alejandro Field
Acerca del autor
Kerby Anderson es el director nacional de Probe Ministries International. Recibió su B.S. de Oregon State University, M.F.S. de Yale University, y M.A. de Georgetown University. Es autor de varios libros, incluyendo Genetic Engineering (Ingeniería genética), Origin Science (La ciencia de los orígenes), Living Ethically in the 90s (Cómo vivir éticamente en la década del 90), Signs of Warning (Señales de advertencia), Signs of Hope (Señales de esperanza), y Moral Dilemmas (Dilemas morales). Director general y colaborador de los libros Marriage, Family and Sexuality y Technology, Spirituality, & Social Trends, de Kregel Publications.
Es un columnista nacionalmente sindicado cuyas editoriales han aparecido en los periódicos Dallas Morning News, Miami Herald, San Jose Mercury, y Houston Post.
Es el anfitrión de "Probe," y suele servir como anfitrión invitado en el programa radial "Point of View" (Punto de vista - USA Radio Network). Si usted tiene algún comentario o pregunta sobre este artículo, envíelo por favor a espanol@probe.org. Por favor indique a qué artículo se está refiriendo.
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